Lo que distingue Casa Mancia del carácter típico y usual de los hoteles son algunos caractéres distintivos, detalles y “particularidades” que confieren a Casa Mancia un sabor único.
Las empinadas escaleras del ‘500 conducen hacia la cima de la antigua torre, el espléndido techo del salón que hace pensar a un antiguo secadero; las lastras en piedra que ofrecen los entallados símbolos del cristianismo; barros umbros que rodean Casa Mancia con el clima y colores caracerísticos de Umbria. |